Nunca un objeto había almacenado tanta ira en su interior..
Nunca un alma había sido destruida de una forma tan cruel..
Es increíble como es que cuando uno cree alcanzar la felicidad, se da cuenta que no es más que un oasis originado por culpa de aquella idílica palabra creada hace sólo un par de siglos atrás.
Las tragedias existen. Quizás no como las griegas, quizás no como analogía de muerte terrenal, pero sí como muerte espiritual... Como muerte del corazón.
Dicen que del amor al odio hay un trecho tan corto como lo puede ser un paso... ¿Y que distancia hay del odio al amor?
Las luces de una ciudad fría, sin nombre, historia ni importancia alguna cubren de esperanza mi triste caminar; sin embargo el aura oscura que cubre mi ser es la que devora todo rastro y rostro de que aquella blanca y hermosa ave que alguna vez me llevó a conocer el paraíso. Ahora solo es un negro cuervo de ojos furiosos que en lugar de llevarme a un hermoso lugar, solo sabe llegar a aquel frío de cementerio de recuerdos muertos llenos de felicidad, de alegría, tranquilidad... ¡amor!.
Ténebre se ha vuelto mi andar... mis manos, mis ojos y mis pies ya los mismo no serán. Incluso mi letra se ha apagado y marchado para quién sabe cuando regresar.
Ya no soy el mismo. Ya no quiero sonreir. Ya no quiero fingir que todo lo que pasa está bien siendo que quizás nunca lo estuvo... Quizás nunca lo fué.
Palabras dominadas por la ira son las que se expresan sin sentido... Palabras tan tontas como crear un futuro para dos, en el cual las cosas no funcionan. En el cual solo hay sufrimiento, depresión, pena... ¡Dolor!
Palabras sueltas fluyen a través de la tinta oscura como el sentimiento que cargo y llevo dentro... El cual desangra mi alma y destruyó mi corazón.
Ya no puedo escribir. Mi alma ha caído, mis alas se han quemado.
Es hora de continuar, cerrar el capítulo... Avanzar, luchar... ¡Vivir! Vivir sin ti, de manera tranquila entre negros parajes y con un oscuro sonreir.
jueves, 1 de julio de 2010
martes, 29 de junio de 2010
In memoriam: Blankito
Ayer me secaba las lágrimas por un amor perdido, hoy me seco las lágrimas por un amigo perdido, ¿quien dijo que los animales no tienen alma? Hay seres que son tan puros que parecen ángeles guardianes, tan desinteresados, e íntegros que ni la mejor personas se les puede comparar, creo que nosotros no tenemos alma, o que la vamos matando a medida que crecemos, una vez alguien dijo por ahí que el Reino de Dios es de los que tienen alma de niño, ¿y si tengo alma de perro? un ser que parece ángel que a pesar de miserias y desgracias esta allí contigo por solo tú le acaricias detrás de las orejas, porque a pesar de no tener dinero, comida, o algún otro bien material , tiene una mirada, un movimiento de cola, o simplemente una mirada que te dice todo sin saber ni siquiera hablar… vamos hay que admitir que todos hablamos con nuestras mascotas, que a todos nos conmueve los torpes movimientos de un cachorro, quien más que ellos son capaces de dar su calor cuando no hay con que abrigarse, si existe un cielo me gustaría saber que los ángeles tienen cuatro patas y ladran al son de las trompetas celestiales.
Expresiones de un animal herido, expresiones de un protector. Expresiones de aquel que llamamos amigo, expresiones en un último ladrido.
Odin y su Valhalla, Zeus y su Olimpo.. ¿Y los perros? ¿Dónde van los perros? ¿Será que todos los perros van al cielo? ¿Y si en lugar del cielo hubiese un lugar sólo para ellos? Imposible sería que un animal tan puro.. tan sociable y tan adorable se mezcle con aquella escoria humana que llamamos "ser superior".
La luna se esconde tras su mirada, el reflejo de aquel último suspiro nos dice adios con un mover de la cola, con aquel último gemido.. de dolor, no! De tranquilidad, sin culpar a nadie más que a ese cruel destino que se lleva a aquellos que deberían permanecer y no se lleva a los que realmente merecen desaparecer.
Hasta siempre compañero..
Coautoría con Diego Aichele
Expresiones de un animal herido, expresiones de un protector. Expresiones de aquel que llamamos amigo, expresiones en un último ladrido.
Odin y su Valhalla, Zeus y su Olimpo.. ¿Y los perros? ¿Dónde van los perros? ¿Será que todos los perros van al cielo? ¿Y si en lugar del cielo hubiese un lugar sólo para ellos? Imposible sería que un animal tan puro.. tan sociable y tan adorable se mezcle con aquella escoria humana que llamamos "ser superior".
La luna se esconde tras su mirada, el reflejo de aquel último suspiro nos dice adios con un mover de la cola, con aquel último gemido.. de dolor, no! De tranquilidad, sin culpar a nadie más que a ese cruel destino que se lleva a aquellos que deberían permanecer y no se lleva a los que realmente merecen desaparecer.
Hasta siempre compañero..
Coautoría con Diego Aichele
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